Incomprendido, esa es la palabra. El mundo gira en otro sentido, o demasiado rápido, o demasiado lento, o simplemente no gira.
Miras a tu alrededor y ves gente que sufre, que finge ser feliz, engañada, manipulada, perdida; vagando por el mundo sin rumbo alguno, como si su único deber fuese el de estar. Estar y ya está, hacer bulto, ser un número, fabricar riqueza que no serán capaces de catar. ¿O acaso tienen otra función? ¿Cuándo se acuerdan de ellos? ¿Cuándo se dan cuenta de que existen, de que siguen ahí? Cuando mueren o matan, nunca más. Cuando son un peligro o cuando ya no pueden serlo, simplemente. ¿Qué tiene que pasar para que os deis cuenta? Para que veáis que somos nosotros esas personas, que no es nada ajeno a nosotros. Claro que es mucho más fácil no salir de esa burbuja artificial en la que vivís donde vuestro único fin es alcanzar vuestra propia felicidad, pero, ¿acaso nuestra felicidad no depende de la de los demás? ¿Podréis ser realmente felices mientras veis al niño llorando sin padres, a la madre sin hijo, a la familia sin casa por culpa de una guerra? ¿O al anciano buscando en la basura algo de comida mientras arroja su dignidad? ¿O viendo como esas grandes empresas contaminan nuestro planeta asesinando millones de seres vivos? Sí, podréis serlo, pero no plenamente. Lo mismo que dijo Bakunin sobre la libertad se podría aplicar a la felicidad: "Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa es su libertad, más profunda y mayor se torna la mía".
Sí, puede que incomprendido sea la palabra pero también puede que no. Puede que sea yo el que realmente no os comprenda, quién sabe. Sea cual sea la palabra, la sensación, saber que no estoy solo anima a cualquiera. Gracias.
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