viernes, 27 de septiembre de 2013
Delirios
Primero un pie, después el otro. Mi caminar produce un ritmo constante, como el caer de la lluvia. Y llueve, sí, también llueve. ¿Acaso no es bonita la lluvia? No voy a engañarte, no, no es bonita. Sin embargo tiene ese algo, esa capacidad de relajarnos, de mecernos, de arroparnos con su constante sonido que hace que mucha gente diga que es bonita. Saboreo la humedad, la disfruto. Las gotas mojan mi pelo y me incitan a pensar, el ritmo que producen al chocar con el suelo transporta mi mente a otro lugar, lejos. Del asfalto sube ese olor tan peculiar a mojado y llega hasta mi nariz, respiro hondo, hay que sentirlo todo fuerte. Bajo la cabeza, la ciudad está repleta de charcos, parece sucia. Subo la cabeza y el cielo negro me causa la misma impresión. Pero, vuelvo a respirar y el aire húmedo y limpio purifica mis fosas nasales, bendita lluvia. Ahora mismo, soy todo sensaciones, sensaciones que piensan. "¿Qué será de nosotras cuando la lluvia se vaya?" Se irán con ella para otro día volver y envolverme. Se irán y dejarán ese gusto en el paladar, ese todavía apreciable olor en el asfalto, esas gotas en mi pelo, esos pensamientos nacidos de su ritmo relajante. Por fin, después de andar sin rumbo y habiendo alcanzado todos los rincones, llego a mi casa. Abro la puerta, entro. Todavía tengo en mi mente esos detalles de la lluvia. Me siento y me pongo a escribir. La lluvia no es bonita.
sábado, 21 de septiembre de 2013
El escritor
-Tenía miedo del escritor-me confesó ella
-¿Por qué?
-Porque podía darles sabor a las palabras, a veces dulces, otras amargas. Porque hacía que entraran en mi cabeza y me adormecían, me hacían sentir todo más fuerte. Porque me enseñó a ver el mundo con otra mirada, con su mirada. Me daba miedo, porque consiguió enamorarme usando solo palabras.
-¿Por qué?
-Porque podía darles sabor a las palabras, a veces dulces, otras amargas. Porque hacía que entraran en mi cabeza y me adormecían, me hacían sentir todo más fuerte. Porque me enseñó a ver el mundo con otra mirada, con su mirada. Me daba miedo, porque consiguió enamorarme usando solo palabras.
Carta de incompresión y agradecimiento
Incomprendido, esa es la palabra. El mundo gira en otro sentido, o demasiado rápido, o demasiado lento, o simplemente no gira.
Miras a tu alrededor y ves gente que sufre, que finge ser feliz, engañada, manipulada, perdida; vagando por el mundo sin rumbo alguno, como si su único deber fuese el de estar. Estar y ya está, hacer bulto, ser un número, fabricar riqueza que no serán capaces de catar. ¿O acaso tienen otra función? ¿Cuándo se acuerdan de ellos? ¿Cuándo se dan cuenta de que existen, de que siguen ahí? Cuando mueren o matan, nunca más. Cuando son un peligro o cuando ya no pueden serlo, simplemente. ¿Qué tiene que pasar para que os deis cuenta? Para que veáis que somos nosotros esas personas, que no es nada ajeno a nosotros. Claro que es mucho más fácil no salir de esa burbuja artificial en la que vivís donde vuestro único fin es alcanzar vuestra propia felicidad, pero, ¿acaso nuestra felicidad no depende de la de los demás? ¿Podréis ser realmente felices mientras veis al niño llorando sin padres, a la madre sin hijo, a la familia sin casa por culpa de una guerra? ¿O al anciano buscando en la basura algo de comida mientras arroja su dignidad? ¿O viendo como esas grandes empresas contaminan nuestro planeta asesinando millones de seres vivos? Sí, podréis serlo, pero no plenamente. Lo mismo que dijo Bakunin sobre la libertad se podría aplicar a la felicidad: "Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa es su libertad, más profunda y mayor se torna la mía".
Sí, puede que incomprendido sea la palabra pero también puede que no. Puede que sea yo el que realmente no os comprenda, quién sabe. Sea cual sea la palabra, la sensación, saber que no estoy solo anima a cualquiera. Gracias.
Miras a tu alrededor y ves gente que sufre, que finge ser feliz, engañada, manipulada, perdida; vagando por el mundo sin rumbo alguno, como si su único deber fuese el de estar. Estar y ya está, hacer bulto, ser un número, fabricar riqueza que no serán capaces de catar. ¿O acaso tienen otra función? ¿Cuándo se acuerdan de ellos? ¿Cuándo se dan cuenta de que existen, de que siguen ahí? Cuando mueren o matan, nunca más. Cuando son un peligro o cuando ya no pueden serlo, simplemente. ¿Qué tiene que pasar para que os deis cuenta? Para que veáis que somos nosotros esas personas, que no es nada ajeno a nosotros. Claro que es mucho más fácil no salir de esa burbuja artificial en la que vivís donde vuestro único fin es alcanzar vuestra propia felicidad, pero, ¿acaso nuestra felicidad no depende de la de los demás? ¿Podréis ser realmente felices mientras veis al niño llorando sin padres, a la madre sin hijo, a la familia sin casa por culpa de una guerra? ¿O al anciano buscando en la basura algo de comida mientras arroja su dignidad? ¿O viendo como esas grandes empresas contaminan nuestro planeta asesinando millones de seres vivos? Sí, podréis serlo, pero no plenamente. Lo mismo que dijo Bakunin sobre la libertad se podría aplicar a la felicidad: "Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa es su libertad, más profunda y mayor se torna la mía".
Sí, puede que incomprendido sea la palabra pero también puede que no. Puede que sea yo el que realmente no os comprenda, quién sabe. Sea cual sea la palabra, la sensación, saber que no estoy solo anima a cualquiera. Gracias.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Esperando.
Aquí estoy, una noche más. Vuelvo al muelle y espero a verte a llegar. ¿Cuántas noches van ya? ¿A quién le importa? Pero si no importara no estaría aquí y aquí estoy, una noche más. Mis pies cuelgan de las tablas de madera y se camuflan con el negro del ahora oscuro mar. Ya no sé si la Luna se refleja en el mar o si esta es un reflejo en el cielo. Solo sé que mientras no llegues, ella será mi compañera; la que escuche mis penas, mis desdichas, mis tragedias. A veces creo ver el infinito del mar, ¿deberé partir a buscarte al otro lado? ¿A las estrellas quizás? ¿Quién sabe? Nadie sabe. Y cuando te das cuenta ya no quieres saber pues te has pasado la vida entre la Luna y el mar, esperando. ¿Por qué te espero si no quiero que llegues? ¿No será solo una excusa para ver a la Luna? ¿Es acaso esa espera mi razón de vivir y sin esperarte no vivo? Pero esperando también me muero. Y así se consume mi vida como se consume la noche, la Luna se marcha, yo me marcho, tú no vienes. "Menos mal que no vienes"-pienso-"Así mañana podré esperarte".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

